La gestión sostenible de las aguas superficiales no es algo nuevo, ya en la antigüedad se trataba de una tarea frecuente. Los conocimientos culturales y ciudadanos estaban estrechamente relacionados con el diseño y la planificación de estos primeros sistemas de drenaje, aportando la base de lo que se convertiría en la ingeniería moderna de gestión del agua.

La gestión del agua estaba muy influenciada por las creencias religiosas, así como por los retos geopolíticos, socioeconómicos y climáticos a los que se enfrentaban las distintas civilizaciones antiguas. En muchas ciudades se utilizaban enfoques que tenían en cuenta el agua para el consumo, la limpieza y el lavado, así como para potenciar la producción agrícola con el fin de mejorar la seguridad alimentaria. Las cuencas se diseñaron con esquemas de drenaje a largo plazo, que gestionaban el agua desde zonas relativamente pequeñas hasta imperios transnacionales que funcionaban eficazmente durante largos periodos de tiempo. De esta forma, la gestión sostenible del agua contribuía a mantener el equilibrio de poder e influía directamente en el desarrollo y la prosperidad de civilizaciones enteras, tanto en tiempos de paz como de guerra.

Ya los primeros babilonios y mesopotámicos contaban con sistemas de drenaje de aguas superficiales, basándose principalmente en infraestructuras duras.

Utilizando infraestructuras verdes para la gestión de las aguas pluviales.

Por ejemplo, los minoicos (3200-1100 a.C.) utilizaban tuberías de terracota para conducir las aguas pluviales fuera de sus asentamientos. Sin embargo, técnicas similares a los Sistemas de Drenaje Sostenible o SuDS eran bien conocidas y se llevaban a cabo de forma eficiente ya en la primera Edad de Bronce, como la recogida de agua de lluvia, el almacenamiento de agua en cisternas y estanques para ralentizar la conducción. Los humedales construidos, la infiltración y los enfoques no estructurales también se utilizaron en la antigüedad. De hecho, investigaciones anteriores han comparado las técnicas de drenaje de los incas en Machu Picchu con las del Desarrollo de Bajo Impacto, ya que se utilizaban pavimentos infiltrantes, cunetas serpenteantes y recolección de agua. Por otro lado, en Atenas contaban con un “superintendente de fuentes” con el fin de garantizar la distribución equitativa del agua en la ciudad, así como ciudadanos individuales que tenían la responsabilidad de mantener las cisternas de aguas pluviales de la ciudad.

La gestión tradicional de las aguas pluviales frente a los nuevos métodos que utilizan la I.G.

Las prácticas agrícolas estaban en el centro de la gestión de los recursos hídricos en la antigüedad y requerían el control del agua para permitir una producción eficiente de los cultivos mediante el diseño de sistemas de riego en entornos difíciles. Las condiciones climáticas desempeñaban un papel decisivo a la hora de limitar la disponibilidad de recursos hídricos o de superar las necesidades. La gestión del agua era importante para apoyar el desarrollo político y social bajo climas cambiantes, lo cual podría compararse con las predicciones actuales sobre el cambio climático, proporcionando pistas sobre cómo la sociedad moderna podría enfrentar este desafío.

Los principios de las Ciudades Sensibles al Agua pueden aplicarse a los esquemas de gestión del agua diseñados por varias civilizaciones antiguas mediante la aplicación de SuDS / LID.

Lamentablemente, las alertas por inundación y los avisos meteorológicos se están convirtiendo en algo familiar en la sociedad actual, y la infraestructura existente está sintiendo la presión con consecuencias perjudiciales para aquellos que se han visto afectados por los terribles daños causados por las inundaciones.

Soluciones de gestión de aguas pluviales urbanas de GreenBlue – HydroPlanter & ArborFlow.

A esto se suma la calidad del agua que disfrutamos, lo que supone una preocupación creciente ante los contaminantes que llegan a nuestros ríos o aguas subterráneas. Una vez que llegan, resulta enormemente complicado eliminarlos.

Los medios convencionales de gestión de aguas pluviales, suelen ser a menudo antiguos, complejos, comparten redes y muchas veces contribuyen a agrandar el problema. Alternativas como depósitos subterráneos pueden ser aceptables para soluciones a corto plazo, pero ¿después qué? ¿Y cómo se mantienen éstos y cualquier dispositivo de filtración? ¿Y qué pasa con los 4 pilares SuDS / LID?

Los SuDS (Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible) correctamente diseñados y construidos tienen en cuenta el medioambiente, causando un impacto mínimo o nulo en el entorno, y están calculados para “ralentizar el flujo” de forma medida. A menudo, estos sistemas utilizan varias soluciones basadas en la naturaleza de forma controlada, que drenan las aguas superficiales permitiendo la creación de servicios y biodiversidad, manejando los contaminantes y mejorando así la calidad del agua.

La necesidad es evidente, pero ¿qué podemos hacer para cambiar? Y lo que es más importante, ¿cambiar a largo plazo?

Desde la perspectiva del promotor, la planificación espacial resulta clave para la recuperación de la inversión y su rentabilidad. Dicho esto, es importante tener en cuenta la aplicación de los sistemas de gestión de aguas residuales y de drenaje, la cual debe ser considerada con la misma atención que todos los demás elementos de la infraestructura.

El punto clave es que todas las soluciones de SUD/LID, ya sean pequeñas o multifuncionales, para desarrollos importantes e incluso más pequeños, deben ser consideradas desde el principio. Es necesaria una clara comprensión de las limitaciones del sitio y llegar a acuerdos sobre el resultado deseado para el éxito de la escorrentía de las aguas pluviales. Esto sólo es viable con el compromiso de todas las partes, los interesados, los reguladores y la autoridad local.

GreenBlue Urban lanza la NUEVA publicación Trees and Water Sensitive Urban Design.